Sobre el 17 de mayo, Día Internacional y Nacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género.

El pasado 17 de mayo fue el Día Internacional y Nacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género. 
La importancia de la fecha radica en que, entre otras cuestiones, visibiliza la existencia de barreras estructurales, estigmas y actos discriminatorios que vulneran los derechos humanos de la comunidad LGBTIQ+.

Desde lo técnicamente jurídico podemos mencionar al  Principio de Igualdad y No Discriminación. Dicho Principio tiene como base y sustento el artículo 16 de la Constitución Nacional, que establece que todos los habitantes son iguales ante la ley. Esta conmemoración nos recuerda, de algún modo, la obligación que tiene el Estado de eliminar cualquier norma o práctica que condicione derechos basados en la orientación sexual o la identidad de género. Asimismo, a partir del texto del artículo 75, inciso 22 de nuestra Carta Magna, se otorgó jerarquía constitucional a diversos Tratados Internacionales de DDHH que protegen a grupos vulnerables de, entre otras cuestiones, actos discriminatorios (ejemplos: La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo, entre otros). 

Estos instrumentos exigen garantizar el pleno goce de derechos sin discriminación alguna.

Por otra parte, podemos mencionar a los Principios de Yogyakarta, que son una guía internacional de aplicación de los derechos humanos a la orientación sexual e identidad de género. Argentina, a través de los años, y fundamentalmente a partir del año 2010, legisló en forma progresiva los derechos del colectivo LGBTIQ+, como con la Ley de Matrimonio Igualitario (Nº 26.618) -impulsada inicialmente por la FALGBT (Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans)- y la Ley de Identidad de Género (Nº 26.743). 

Más allá de los argumentos jurídicos, podemos apreciar otros que le dan sustento o que son consecuencia: 

1) Despatologización Histórica: El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Recordar este hito desbarata los prejuicios médicos y sociales con los que se pretendían, en algunos países, utilizar “terapias de conversión”, una forma solapada de tortura, y otras violaciones a los derechos humanos.

2) Expectativa de Vida y Reparación Histórica: La comunidad travesti-trans en Argentina tenía una expectativa de vida promedio de entre 35 y 40 años debido a la exclusión sistemática. Gracias a leyes como la de Identidad (y expresión) de Género, esa expectativa fue creciendo lentamente. No obstante, existe la urgencia de aplicar políticas de inclusión laboral, habitacional y de salud integral que, con políticas públicas regresivas, como las vigentes actualmente en el país, en donde la diversidad sexual y la identidad de género son criticadas desde la propia agenda oficialista, son más que difíciles de implementar.

3) Erradicación de los Crímenes de Odio: La conmemoración visibiliza la persistencia de discursos de odio y violencias físicas. Que quede claro, no solo son discursos de odio y violencia verbal que se generan a partir de insultos y burlas, sino también violencia física, que se materializa en, desde lesiones físicas, hasta asesinatos. Es decir, crímenes de odio. Es necesario seguir concientizando a la sociedad para prevenir más violencia, tanto civil como institucional, hacia la diversidad sexual.

4) Acceso Real a Derechos Básicos: Más allá de la igualdad legal ("en los papeles"), la jornada promueve la igualdad real. Asegurar que la orientación sexual o identidad de género de una persona no sea un obstáculo para conseguir un empleo o mantenerlo, alquilar una vivienda, recibir educación, salud, etc… 
Además hay que considerar las implicancias de los cambios institucionales y de las narrativas oficiales en los últimos años, más precisamente desde 2024 en Argentina con políticas regresivas. En relación a eso, podemos decir lo siguiente:  
El desmantelamiento institucional se desarrolló a partir del proceso de reforma estatal, iniciado en 2024, que impactó directamente en los organismos de control de la discriminación y políticas de género. En especial se pudo apreciar con el cierre definitivo del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) por decreto presidencial. Su desmantelamiento en la práctica cercenó la posibilidad de que desde el Estado se generen políticas públicas en contra de la discriminación, así como también que se realicen gestiones y/o conciliaciones para el goce de los derechos, sin discriminación, a grupos vulnerables. Se dio de baja la línea gratuita de consultas telefónicas y la posibilidad de emitir dictámenes técnicos ante actos de discriminación. (Ya volveremos en otro momento sobre el INADI y porqué su cierre se transformó en una política pública regresiva en cuanto a derechos humanos). Lo mismo ocurrió con la supresión del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad; el Estado dejó de absorber estas funciones, desamparando a los colectivos de la diversidad sexual.
Otro punto a considerar es el de los discursos públicos y la legitimación de la violencia a través de ese medio. 
El cambio en la narrativa gubernamental, donde se rechaza lo que el oficialismo denomina "ideología de género", sostenido incluso con un reprochable discurso de odio en el Foro de Davos en el año 2025, genera efectos concretos en el tejido social, como ser:

Legitimación del discurso de odio en el espacio público y validación de los ataques: Cuando desde los sectores de máxima autoridad se asocian las orientaciones sexuales o identidades de género con patologías o delitos graves, se rompe un consenso democrático de respeto. Esto valida y multiplica los discursos de odio en redes sociales y en la vía pública.

Aumento de la violencia física: Al diluirse la condena institucional, las organizaciones de la sociedad civil, en especial las que trabajan por el respeto a la diversidad sexual, alertan sobre un clima de desamparo y hostilidad, que se traduce directamente en un aumento de agresiones físicas y crímenes de odio en las calles a personas lesbianas, gays, bisexuales y del colectivo trans. 

• Además, el impacto por la no aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), la falta de financiamiento, de capacitación docente y de voluntad política para aplicar la Ley Nº 26.150, repercute directamente en las infancias y adolescencias en forma negativa, pues acaece lo siguiente:

1. Pérdida de espacios de detección de abusos: La ESI ha sido históricamente la principal herramienta para que niños, niñas y adolescentes identifiquen y denuncien situaciones de abuso sexual intrafamiliar. Sin contenidos claros en las escuelas, se reduce drásticamente la capacidad de detección temprana.

2. Aumento del aviso escolar (bullying): Al no trabajarse de forma obligatoria el respeto a la diversidad corporal, de género y de orientación sexual en las aulas, se incrementan las conductas de hostigamiento hacia estudiantes LGBTIQ+, afectando su salud mental y provocando deserción escolar.

3. Barreras en salud pública: La ESI no solo aborda la diversidad, sino también la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) y el embarazo no intencional en la adolescencia. Su desfinanciamiento debilita las campañas de cuidado y el acceso a métodos anticonceptivos.
El 17 de mayo resulta ser, entonces, una fecha clave para visibilizar la violencia y discriminación que sufren las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, y para concientizar a la población acerca del respeto a las diversidades sexuales, sin discriminarlas en ningún aspecto.

Orban, y la derrota del conservadurismo homofóbico.

Un homofóbico menos, pero, ¿y el que lo reemplaza qué?

Viktor Orban gobierna Hungría desde hace 16 años, con políticas ultraconservadoras caracterizadas, en particular, por su “homofobia de Estado”, habida cuenta restricciones y prohibiciones arbitrarias y discriminatorias hacia el colectivo de la diversidad sexual de Hungría.

Durante esos 16 años Orban implementó leyes que limitaron en forma sistemática derechos del colectivo LGBTIQ+, por ejemplo con leyes que prohíben la mención de la homosexualidad o del cambio de sexo/género en escuelas, otras como la enmienda constitucional que ordena la prohibición de reuniones en forma pública del colectivo LGBTIQ+ (incluyendo la prohibición de Marchas del Orgullo) o reformas como la que impide a parejas del mismo sexo adoptar niños y niñas, entre otros cambios legislativos “regresivos”.




Los derechos humanos tienen la característica de ser “progresivos”. Es decir, el denominado “principio de progresividad de los derechos humanos” obliga a los Estados a mejorar constantemente el disfrute de derechos fundamentales, garantizando su mayor alcance y prohibiendo regresiones. Implica avanzar gradualmente hacia la plena efectividad de los derechos, prohibiendo disminuir o eliminar la protección ya alcanzada. Asimismo, impide adoptar medidas que disminuyan el nivel de protección ya existente.

Lo contrario al principio de progresividad es lo que ocurrió en Hungría durante el gobierno de Orban, es lo que tuvo que padecer diariamente el colectivo de la diversidad sexual.

Si bien el ganador de las elecciones, Péter Magyar se comprometió a alinear a Hungría a los valores europeos, lo cierto es que no sabemos a ciencia cierta qué políticas llevará adelante en la materia. No obstante, mientras tanto, el colectivo LGBTIQ+ respira un poco ante tanta violencia, estigma y discriminación ejercida por el propio Estado, que trata a gays, lesbianas y trans como personas de segunda, las que no pueden acceder a los mismos derechos por prejuicios fomentados por el propio Gobierno local.

Recordemos que en 2025, el Orgullo de Budapest se celebró a pesar de una prohibición policial, convirtiéndose en una masiva manifestación antigubernamental con cerca de 200,000 personas desafiando al gobierno. A su vez el 21 de abril de 2026, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que la legislación húngara que limitaba los derechos LGBTQ+ viola el derecho comunitario, respaldado por ONGs locales. El clima empieza a ser otro tras el cambio de gobierno y auspicia, posiblemente, una marcha histórica y abierta tras años de resistencia.

Recordemos que las políticas regresivas de Orbán & demás líderes homofóbicos conservadores del mundo, son un caldo de cultivo para habilitar a otras personas a ejercer por mano propia la discriminación y la violencia, no solo a través de burlas, sino también lesiones, o incluso la muerte. Debemos siempre reprochar aquellas políticas de estado que atacan a grupos vulnerables, a los que está acostumbrada esa extrema derecha conservadora.




Desde la perspectiva de defensa de los derechos humanos y la no discriminación a grupos históricamente vulnerables, celebramos abiertamente la derrota del conservadurismo antiderechos de Orban.

A su vez, debemos no olvidar mantener altas las defensas para que los gobiernos de ultraderecha conservadora que quieran modificar derechos adquiridos en el mundo, y también en nuestro país (en donde lobbistas anti derechos LGBTIQ+ frecuentan espacios de poder), no puedan hacerlo.

Fútbol y homofobia

Ignacio Lago de Colón, rompiendo prejuicios. Una reflexión sobre la discriminación en el deporte.


Les dejo una pequeña reflexión sobre esta noticia de hace unos días atrás:

Se viralizó que un delantero de Colón de Santa Fe, en un fragmento de una entrevista, habló abiertamente de su orientación sexual. Ignacio Lago, que de él se trata, está en pareja con otro hombre y eso pasó a ser noticia en redes sociales y en diarios on line en forma inmediata.


Entonces nos preguntamos, ¿por qué esto es noticia, debería ser noticia?

Es noticia sencillamente porque en general, y en particular en el mundo del futbol, admitir la homosexualidad sigue siendo un tema tabú, más allá de que no solo no es ilegal, no solo no es una patología, sino que nuestro país reconoce la igualdad de derechos para todas las personas sin importar su orientación sexual. No solo en cumplimiento de la Constitución Nacional y los Pactos Internacionales de DDHH incorporados a la misma, sino también por las leyes 23.592 (contra actos discriminatorios), y la de matrimonio igualitario 26.618 (incorporada luego al nuevo Código Civil y Comercial de la Nación), estás de menor rango que la Carta Magna y los Pactos citados.

Son muchas las canciones de las tribunas de canchas de futbol argentino que están plagadas de cantitos homofóbicos que, al admitírselos y no ser sancionados, lo único que hacen es reforzar el estigma y la discriminación hacia las personas gays. Que no hacen otra cosa que impedir que cada persona abiertamente goce de su orientación sexual sin tener que ocultarla por temor a los señalamientos discriminatorios, las burlas, etc.

Entonces debo celebrar la noticia, porque el impacto es positivo (aun a pesar de muchas críticas de personas ignorantes o discriminadoras particularmente en comentarios de redes sociales en donde se difundió la noticia) porque le están diciendo a la sociedad, sí, hay deportistas gays, en este caso un jugador de fútbol profesional. Pero no es el único, aunque haya otros que se deban ocultar por el estigma y la discriminación que aun persiste. Hay otros jugadores de futbol gay, y también hay jugadores gays en otros deportes, en básquet, en volley, en handball, en tenis...

Los pioneros,o más conocidos, en visibilizarse han sido otros, Sebastián Vega, basquetbolista de Boca Juniors por ejemplo, o Facundo Imhoff, destacado jugador de voley que defendió los colores de la selección nacional argentina de ese deporte.

Pero muchos aún siguen en ese clóset protector de señalamientos.

Para los jóvenes y adolescentes gays a los que les guste jugar al futbol, también es una buena noticia, porque no está bueno que deban meterse en un closet por el “qué dirán” como aun ocurre.

Por todo lo arriba descripto es que esto es noticia.

Ahora bien, ¿debería ser noticia? Hoy lo es por lo dicho más arriba (y más motivos aun), pero lo ideal es que algún día deje de serlo, porque la orientación sexual de alguien no debería ser noticia, ni argumento para señalar prejuiciosamente a alguna persona en forma negativa.

Y si vamos a criticar a algún jugador de futbol, que sea porque pateó mal un tiro libre, porque hizo una falta evitable en el área penal o porque se hizo expulsar tontamente

Derecho, discriminación y diversidades

Cuando hablamos de discriminación hablamos de derechos.

Si, no nos referiremos a la definición de discriminación que a veces se utiliza, que es aquella en la que no se involucran personas. Como discriminar (o distinguir) entre peras y manzanas, o comidas dulces o saladas. Nos referiremos a la definición jurídica de discriminación, y la problemática social que trae aparejada.

Ahí es donde vemos como la discriminación (jurídicamente hablando) recae sobre personas, que ven vulneradas sus derechos fundamentales por ciertos prejuicios como las diversidades (étnicas, sexuales, religiosas, etc. ), y en donde aparece el derecho como un modo particular de estudiar el problema e intentar generar soluciones.

Por eso desde este espacio intentaremos, en lenguaje sencillo, reflexionar sobre este tema que tanto daño ocasiona en ciertas personas.

Allá vamos!